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Observatorio de Prácticas Educativas

El Observatorio de Prácticas Educativas (OPE) es una iniciativa del Instituto Nacional de Formación Docente cuyo principal objetivo es poner a disposición del sistema formador marcos de reflexión, análisis y producción de saberes acerca de la formación docente y el trabajo de enseñar. Además, tiene el fin de fortalecer el desarrollo de la investigación en la enseñanza, promover junto con la experimentación pedagógica el mejoramiento de las prácticas docentes y potenciar la sistematización y la difusión de experiencias pedagógicas.

Tal como se expresa, el sentido que se privilegia no es el de reunir experiencias modélicas sino acompañar la producción, sistematización y construcción de conocimiento sobre las prácticas educativas. El foco estará puesto en la práctica profesional docente como espacio privilegiado para transmitir el oficio de enseñar, recuperando la dimensión político-pedagógica, colectiva e institucional del trabajo docente.

Es por ello que el Observatorio está pensado como un dispositivo para relevar y sistematizar experiencias que permita a los/las docentes reflexionar sobre su propia práctica, en el marco de la construcción y la consolidación de redes docentes. Es una instancia privilegiada para el intercambio con los niveles y modalidades, resultando así un órgano de expresión de ese trabajo articulado. Asimismo, es intención que este Observatorio articule hacia el interior del sistema educativo y mantenga un carácter asociativo con otros observatorios y se nutra de otros repositorios de archivos digitales. 

De esta manera, el Observatorio aspira a potenciar la construcción de condiciones en las instituciones formadoras de docentes y en las escuelas para la reflexividad sobre la actividad docente. A la reflexividad se apunta, por un lado, desde la formación docente inicial pero a la vez es fundamental constituirla en el eje central en toda propuesta de formación continua ya que de este ejercicio institucional depende el desarrollo profesional docente. En ese sentido, el Observatorio de las Prácticas Educativas (OPE) se inscribe en el enfoque hermenéutico-reflexivo y posiciona a los formadores de docentes en un rol central: el de analistas de las prácticas educativas. La mediación analítica por parte de los formadores y el ejercicio de un trabajo colaborativo con los docentes en la formación inicial y continua constituye una condición necesaria para el desarrollo de la actitud investigativa, la reflexividad y la transformación de las prácticas educativas en vistas a la configuración en las aulas de la cultura común, la inclusión en los aprendizajes y el sostenimiento de las trayectorias de todos nuestros estudiantes. 

Partimos, por tanto, del supuesto de que la reflexividad no es un proceso espontáneo ni individual, sino colectivo e institucional. Colectivo, ya que la mediación de los formadores resulta central para objetivar las prácticas y promover un trabajo recursivo sobre los registros o las huellas de la actividad docente. Además, en este trabajo recursivo sobre las huellas de la actividad que conducen los formadores, las contribuciones de los pares siempre resultan fundamentales. Institucional, porque la reflexividad sobre la actividad de enseñanza considera necesariamente las condiciones en las que se desarrolla el trabajo dando lugar a problematizaciones fecundas sobre las restricciones y la potencialidad del trabajo cooperativo entre docentes, directivos y formadores el marco institucional. El objetivo es reducir drásticamente la distancia entre las instituciones formadoras de docentes y la diversidad situacional de las escuelas según nivel y modalidad y avanzar en la producción de saberes que se constituyan en fundamentos de la práctica.

Finalmente, y de acuerdo con todo lo expresado,  resulta importante destacar que el espíritu del OPE se inscribe en la perspectiva de Desarrollo Profesional Docente que se postula en la resolución CFE 30/07: ”un principio fundamental presente en la idea de desarrollo profesional docente es el trabajo horizontal y colaborativo entre formadores, especialistas y docentes, lo que lleva a revalorizar los saberes de la acción y los principios construidos a través de la experiencia”. El desafío del OPE es, fundamentalmente, que los docentes vivamos la experiencia de trabajar colaborativamente en el análisis de nuestras prácticas en vistas a la configuración de una cultura común y la inclusión en los aprendizajes.