Estudiantes wichi de un ISFD dan clases de apoyo en Misión Chaqueña

Practicantes del IES de Embarcación, en Salta, brindan actividades a niños, niñas y adolescentes del pueblo que, por la pandemia, se encuentran sin clases presenciales desde marzo y con dificultad de acceso a la virtualidad.

Cuatro estudiantes del Profesorado de Primaria oriundos de Misión Chaqueña, un pueblo wichi, colaboran con un grupo de niñas, niños y adolescentes con clases de apoyo y actividades pedagógicas como parte de la materia Práctica Docente 4. El profesorado que cursan, que pudo mantener continuidad en este contexto, forma parte del Instituto de Educación Superior N° 6015, de Embarcación, Departamento de San Martín, Provincia de Salta.

Desde que comenzó el aislamiento social preventivo y obligatorio por la pandemia de la COVID-19, se suspendieron las clases presenciales en todos los niveles en Misión Chaqueña. Por los problemas técnicos que existen en la zona, los y las alumnos/as tuvieron, además, dificultades para la virtualidad.

Antes de la pandemia, para llegar a Misión Chaqueña, las y los docentes del nivel obligatorio tenían que ir desde Orán a Embarcación, desde donde sale un colectivo a las 5 de la mañana, que llega al pueblo a las 8. Desde marzo, esas conexiones se interrumpieron y, por lo tanto, más de 600 niños de nivel primario y secundario no pudieron dar continuidad presencial a sus clases.

Pero la comunidad tuvo una iniciativa. Los estudiantes comenzaron a brindar apoyo escolar luego de consultarlo con las docentes y la rectora. Luego, “se comunicaron con Mariela (Lic. Morales, Coordinadora Institucional del IES N° 6015) para coordinar esta propuesta. Desde julio venimos trabajando junto con los chicos, que van casa por casa o se juntan en el comedor, respetando las normas sanitarias, dando clases de apoyo”, explica la Prof. María Elvira Giménez, Supervisora de Zona Norte de la Dirección de Educación Superior, quien destaca la organización comunitaria en este contexto y la colaboración de las profesoras Maira y Carina Gutiérrez, quienes viven en la comunidad.

En el mismo sentido Alcides Palacios, uno de los practicantes de Misión Chaqueña, comenta que “estas experiencias empezaron como respuesta a un pedido de la comunidad misma. Empezamos a organizarnos con nuestros compañeros para buscar la forma de trabajar con los chicos”. De las/os 60 alumnas/os de la carrera del IES, 52 son criollas/os y 8 wichis.

Una misión en Misión Chaqueña

En la comunidad viven, más o menos, 4 mil personas. Entre el 20% y el 30% se dedican a trabajos temporarios, hay carpinterías, huertas orgánicas y almacenes. No tienen acceso al agua potable y es el Ejército Argentino quien se encarga de acercarla.

“Dedicarme a la docencia fue una coincidencia. Mis padres siempre trabajaron con la comunidad, tenían una organización con huertas orgánicas de las que aportaban a la escuela. También pedían pensiones para la gente. Yo pienso que esa actitud que tienen yo la adquirí”, comenta el estudiante.

Alcides y sus tres compañeros empezaron trabajando con 14 familias de Zona Sur, yendo casa por casa con un carrito en el que llevan un gazebo para protegerse del calor y materiales pedagógicos “para que no se aburran del lápiz y el papel”, al que llaman Aula Móvil. También colaboran con cinco familias cercanas al monte cuyos padres no saben leer ni escribir. En el centro, diferencia, “hay menos dificultades, porque las familias les pueden dar una mano”.

“Los padres nos reciben a gusto, con toda amabilidad, es más, a veces no llegamos con los tiempos porque al ser tan pocos nosotros no podemos llegar a acaparar todos los horarios, pero no hay problema con eso”, asegura.

A pesar de que reconoce varias dificultades, como que los niños y las niñas se distraen fuera del aula o que quizás las sillas que tienen no sean tan cómodas como los bancos de la escuela, Alcides destaca los aspectos positivos de la experiencia.

Y cierra: “Los niños son el futuro de la comunidad, uno apunta a que puedan ser mejor que uno. Para luchar contra los vicios y las amenazas, la solución es concientizar, enseñar valores, educar. Por eso rescato esta experiencia: para que suceda algo bueno, hacemos algo bueno por ellos”.