🧾 El certificado: una plantilla que se completa sola
El campus permite extender un certificado de cursado a quienes acrediten haber realizado el curso. No se diseña uno por persona: se arma una plantilla y el sistema la completa con los datos de cada cursante al momento de emitirla.
Se configura desde Usuarios → Certificados → Configuración. La pantalla tiene tres zonas: el texto, el diseño y la decisión sobre cómo se emite —esta última la vemos en la pestaña siguiente, porque merece atención aparte.
La configuración del certificado. A la izquierda el editor de texto; a la derecha, el panel de etiquetas disponibles para insertar.
Las etiquetas: cómo se personaliza sin escribir uno por uno
El texto se redacta como cualquier otro contenido, pero en los lugares donde va un dato variable se inserta una etiqueta desde el panel de la derecha. Al emitir, cada etiqueta se reemplaza por el dato real de esa persona. El panel las agrupa por origen:
Datos del usuario — nombre y apellido, más los datos adicionales que tenga configurado el campus: documento, género, localidad, provincia, cargo, nivel, área, modalidad, institución, CUE.
Datos del aula — su nombre y su descripción.
Datos de la plataforma — el título del campus.
Otros datos — tres fechas distintas, cada una con su día, mes y año por separado: la fecha actual, la de primera emisión y la de finalización del cursado.
📌 Elegí bien qué fecha usás. No son intercambiables. La de finalización dice cuándo la persona terminó de cursar; la de primera emisión, cuándo se le envió el certificado por primera vez; la actual cambia cada vez que el documento se genera de nuevo. Para un certificado que puede reimprimirse, mezclar una con otra genera inconsistencias entre copias del mismo documento.
Dos redacciones posibles
El texto admite desde una fórmula breve hasta una redacción formal con carga administrativa. Compará el ejemplo anterior con este otro, que suma documento, modalidad, carga horaria, entidad organizadora y la fórmula de cierre con ciudad y fecha:
Otra redacción de la misma plantilla, con datos administrativos y fórmula de cierre. Las etiquetas se combinan con texto fijo.
La diferencia no es estética: si el certificado tiene que servir como constancia ante otra institución, conviene la segunda. Si es un reconocimiento de participación, la primera alcanza y se lee mejor.
El diseño
Bajo el texto está el bloque Personalizar diseño, con el interlineado y el margen, y la opción de insertar código QR de validación. El QR se agrega al pie y permite que cualquiera verifique la autenticidad del documento contra el campus, sin necesidad de iniciar sesión.
Las imágenes se cargan en tres capas independientes, cada una con su medida:
Las tres imágenes del certificado. Cada una puede mantenerse, cambiarse o eliminarse, y hay un botón para volver a los valores predeterminados.
Encabezado — 1100 x 100 px, fondo transparente. Para los logos institucionales.
Fondo — 1100 x 750 px, fondo transparente. Es el diseño completo sobre el que se apoya el texto.
Pie — 1100 x 100 px. Para las firmas de aval.
💡 Previsualizá antes de guardar. El botón Previsualizar genera el certificado de prueba con el diseño aplicado. Es el único modo de ver dónde cae el QR y si el texto respira dentro del marco: una imagen de fondo con borde ancho puede comerse las últimas líneas sin que se note en el editor.
El certificado ya generado: la plantilla resuelta con los datos reales y el código QR de validación en el pie.
⚠️ La decisión que más errores genera
En la misma pantalla de configuración, debajo del editor, hay una casilla que parece menor y no lo es. Define si el certificado se emite automáticamente cuando alguien llega al 100% de avance, o si lo enviamos a mano cuando decidimos hacerlo.
La casilla que define el modo de emisión. Tildarla antes de tiempo es el error más frecuente.
El campus no sabe cuál es el 100% de tu curso
Acá está la clave, y conviene decirlo sin rodeos: el campus no conoce tu planificación. No sabe que el curso tiene cinco clases ni que la evaluación final va recién en octubre. Lo único que hace es una cuenta simple: mira los materiales obligatorios que están publicados y disponibles en ese momento y calcula qué porcentaje completó cada persona.
La consecuencia es directa. Si activás la emisión automática mientras el aula todavía se está armando, el 100% no es el 100% del curso: es el 100% de lo que hay subido hasta ahora. Alguien que entra el primer día, lee la presentación y completa la clase 0 —lo único publicado— llega al 100% y recibe el certificado del curso completo.
🔴 Regla práctica. Mientras el curso se esté construyendo, esa casilla va destildada. Se activa recién cuando el aula está terminada: todos los materiales obligatorios cargados y con sus fechas de activación configuradas. Si el aula no está cerrada, la emisión va manual y listo.
Las fechas de activación son la otra mitad de la solución. Un material que existe pero todavía no abrió sigue contando en el total: por eso un curso completo con apertura escalonada sí puede llevar emisión automática sin riesgo, mientras que un curso a medio cargar no.
Por qué el error cuesta caro
Un certificado emitido por error no se deshace con un clic. El campus registra la fecha de primera emisión, y esa fecha es la que después aparece en el documento y en los listados. Pero sobre todo: el correo ya salió. La persona tiene en su casilla un certificado que dice que completó un curso que recién empieza, y no hay forma de recuperarlo.
A eso se suma que el denominador se mueve. Si más adelante sumás materiales obligatorios, el avance de quienes ya estaban al 100% baja —porque ahora hay más cosas por hacer—, pero el certificado que ya salió sigue emitido. Queda una inconsistencia entre lo que dice el documento y lo que muestra el seguimiento.
Qué entra en el cálculo
El avance se calcula sobre los materiales marcados como obligatorios: textos, materiales de estudio, actividades, paquetes SCORM, autoevaluaciones y encuestas. Lo que está como opcional no cuenta. Vale la pena revisarlo antes de habilitar la emisión automática, porque un material clave marcado por error como opcional adelanta el 100% de todo el grupo.
📚 Para pensar. La emisión automática no es peor ni mejor que la manual: resuelve un problema real cuando el volumen es alto y el curso es autoasistido y estable. El punto es que delega en el sistema una decisión pedagógica —quién acreditó— usando un criterio puramente aritmético. Si tu curso no está en condiciones de que esa cuenta signifique lo que vos querés que signifique, la emisión va manual.
📤 Emitir y enviar
Con la plantilla lista, el envío se hace desde Usuarios → Certificados → Enviar. El campus muestra el listado de usuarios del aula con su grado de avance y preselecciona a quienes llegaron al 100% y todavía no recibieron el certificado —los que tienen la columna de fecha vacía—. La preselección es una sugerencia: podés ajustarla antes de confirmar.
Cómo llega
Si la mensajería interna del campus está activada, la persona recibe el certificado adjunto en su casilla interna y un aviso en su correo externo. Si está desactivada, solo lo reciben quienes tengan correo externo cargado en su perfil. Conviene verificarlo antes de un envío grande: sin correo y sin mensajería, el certificado no llega a ningún lado.
Cuando son muchas aulas a la vez
Para operaciones grandes existe una herramienta aparte, en el panel de Herramientas masivas, que envía certificados a múltiples usuarios en múltiples aulas de una sola pasada.
El panel de herramientas masivas de Usuarios. El envío de certificados convive con otras operaciones en lote.
La pantalla pide dos definiciones. La fuente de usuarios: un archivo con el listado, o directamente todos los que tengan permiso de cursado. Y las aulas, que se pasan de la lista de disponibles a la de seleccionadas.
El envío masivo: fuente de usuarios, selección de aulas y filtros adicionales antes de continuar.
Los filtros adicionales son el control fino, y vale entender la diferencia: usuarios que finalizaron el aula en algún momento alcanza a quienes completaron aunque hoy su avance haya bajado —por ejemplo, porque se agregaron materiales después—; usuarios que tengan el 100% en el momento actual mira solo la foto de hoy. Para una cohorte ya cerrada, el primero suele ser el criterio correcto.
Revisar qué pasó
Todo envío masivo queda registrado en el historial, con la fecha, quién lo hizo, sobre qué aulas, y el resultado en tres números: total, enviados y no enviados.
El historial de envíos. La brecha entre el total y los enviados es el dato a mirar; el CSV explica caso por caso.
🔍 Mirá siempre la columna «no enviados». Una diferencia grande entre el total y los enviados no es un error del sistema: casi siempre son personas que no cumplían el filtro o que no tienen correo cargado. El botón CSV de cada fila descarga el detalle. Revisarlo es lo que evita enterarse un mes después de que media cohorte nunca recibió nada.
🏅 Insignias: reconocer el recorrido, no solo el final
Si el certificado acredita la llegada, las insignias reconocen el camino. Son distinciones visuales que se otorgan dentro del aula para destacar logros parciales o cualitativos, y funcionan como estrategia de ludificación: hacen visible el progreso antes de que el curso termine.
💡 Primero, activarla. La sección Insignias viene desactivada por defecto en cada aula. Se habilita desde Aulas → Secciones. Si no aparece en el menú lateral, es por eso y no por falta de permisos.
Dos tipos, dos usos distintos
Se crean desde Contenidos → Insignias → Agregar, con nombre, descripción, imagen, estado y tipo. El tipo define quién la otorga:
Automáticas — las da el sistema al alcanzar un porcentaje de avance. Sirven para hitos objetivos: 25%, 50%, 75%. Marcan una ruta de progreso visible.
Manuales — las otorga quien enseña, desde la vista de usuario y con permiso Otorga. Sirven para lo que ninguna cuenta puede medir: una participación sostenida en los debates, un aporte que ayudó al grupo, una mejora notable entre una entrega y la siguiente.
La combinación de ambas es lo que le da sentido al sistema. Solo automáticas, las insignias miden velocidad. Solo manuales, dependen de que alguien se acuerde. Juntas, reconocen el avance y también lo que el avance no muestra.
🔴 La misma advertencia que el certificado. Las insignias automáticas se apoyan en el mismo cálculo de avance: el porcentaje sobre los materiales obligatorios publicados en ese momento. Con el aula a medio armar, una insignia del 50% puede caer en la primera semana. Vale la misma regla: definirlas cuando el curso esté cerrado.
La insignia de finalización
Una sola insignia por aula puede marcarse como indicadora de finalización del cursado. Se otorga sola al llegar al 100% de los materiales obligatorios y funciona como el reconocimiento formal de que la persona completó el recorrido. Es útil en cursos que no emiten certificado, o como paso previo a la emisión del certificado formal.
Qué ve el cursante
La sección Insignias del aula. Cada tarjeta muestra la imagen, el nombre y el contador de otorgamientos.
La sección se presenta como una grilla de tarjetas. El ejemplo muestra un esquema frecuente y fácil de replicar: una insignia por unidad, más una de logro total que corona el recorrido. Las de unidad marcan el paso a paso; la final acredita el conjunto.
Repará en un detalle del ejemplo: cada insignia lleva el nombre del curso en su propio nombre. Dentro del aula parece redundante, pero deja de serlo cuando la persona la comparte fuera o la ve junto a las de otros cursos. Vale la pena definir esa convención al crear la primera y sostenerla en todas.
En su sección Insignias aparecen primero las obtenidas, ordenadas por fecha, y debajo las disponibles, en orden alfabético. Ver lo que todavía no consiguió es parte del diseño: funciona como horizonte. Al hacer clic sobre una insignia obtenida se muestra su descripción completa, la fecha exacta y, si fue manual, quién se la otorgó.
Esa trazabilidad es lo que sostiene el valor del reconocimiento: no es un ícono suelto, es alguien que decidió dárselo un día determinado. Además, si el aula tiene una oferta publicada en el catálogo, la persona puede compartir su logro en redes con enlace al curso.
Criterios de diseño
Formato — PNG con fondo transparente, entre 200 x 200 y 400 x 400 px.
Legibilidad — diseños simples, que se reconozcan también en tamaño chico.
Jerarquía — si hay niveles, que se note en la variación visual (bronce, plata, oro) y no solo en el nombre.
Coherencia — una paleta común con la identidad institucional; la insignia también comunica de dónde viene.
📚 Para pensar. Una insignia vale lo que cuesta conseguirla. Si se otorgan muchas y por poco, dejan de significar algo; si el criterio es inalcanzable, nadie las mira. Antes de crear la primera conviene poder responder, en una frase, qué hizo exactamente la persona que la recibe.